
Publicar un artículo, o algún otro texto académico, es un trabajo arduo y muy satisfactorio, pues cuando la revista a la que postulamos nos contesta de manera afirmativa sabemos que hemos logrado la tan ansiada divulgación.
Ahora bien, para llegar a este momento, hay que hacer una planificación de los pasos que vamos a seguir, ya que no estamos hablando de suerte, sino de realizar una serie de acciones que van a ayudarnos a cumplir nuestro objetivo.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que para publicar un artículo hay que escribirlo. No es solo realizar la investigación (que es el corazón de este proceso), sino que sus elementos se deben articular para que se comuniquen los hallazgos. Pero antes de escribir, probablemente con el modelo IMRD (Introducción, Método, Resultados y Discusión) -aunque es el canónico no quiere decir que es el único-, hay que identificar tres momentos. Yo los llamo “el antes”, “el durante” y “el después” en el proceso de escritura.
En “el antes”, se debe empezar por el final. Estamos acostumbrados a escoger la revista donde queremos enviar nuestro artículo después de haberlo escrito. Y esta es una práctica que nos va a dar el doble de trabajo. Por ello, debemos identificar dos o tres revistas a las que queremos postular; además de ello, es vital conocer de antemano los procesos editoriales de cada una. De este modo, escribiremos siguiendo los lineamientos de la revista, sobre todo el manual de referencia que utiliza, que muchas veces es lo que más trabajo nos cuesta realizar. Una vez que conocemos estos detalles, debemos planificar la escritura teniendo en cuenta, por ejemplo, si la revista tiene fechas límites para el envío de manuscritos, cuántas horas al día se va a escribir, en qué momentos, cómo se repartirá el trabajo si es que es grupal, entre otros detalles.
En “el durante”, se debe realizar un esquema de escritura para lo cual se pueden usar diversas estrategias. Puedes hacer un índice que contiene las partes de la estructura del tipo de texto que vas a escribir como si fueran los títulos y, luego, en cada una de ellas, debes enumerar los párrafos y colocarles un subtítulo(puedes ver un ejemplo aquí). Con el índice listo, debes empezar a escribir, según el tiempo que definiste en “el antes”. Este índice es una guía, por lo tanto, puede variar mientras estés escribiendo. Ten en cuenta los tiempos verbales que necesitas para cada parte de la estructura. No siempre son los mismos.
Por último, “el después”. Una vez que hayas escrito todo el documento, debes revisarlo una, dos, tres veces o las que hagan falta. Te recomiendo que leas en voz alta lo que has escrito para que identifiques cuáles son los detalles que debes mejorar; asimismo, ten lectores especialistas en tu tema y no especialistas también. Todo el feedback posible te ayudará a mejorarlo. Cuando el artículo ya esté listo, solo quedará enviarlo a la primera revista seleccionada y esperar la respuesta.
El proceso de evaluación de artículos no es automático, pues la revista debe enviarlo a revisión por pares ciegos, y seguir algunos lineamientos de evaluación adicionales.
Escribir es un hábito, escribir en la academia es una necesidad; por ello, debes hacerlo de manera frecuente para que encuentres tu estilo.
Escrito por: Mag. Lizbeth Alvarado Campos, Jefa Fondo Editorial Cayetano